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La I Semana de los Horarios y el Tiempo ha impulsado las políticas del tiempo en Latinoamérica

Ha sido un evento pionero que ha permitido generar un espacio único de encuentro en el ámbito iberoamericano para intercambiar experiencias y conocimientos sobre los usos del tiempo.
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La I Semana Iberoamericana de los Horarios y el Tiempo, celebrada del 19 al 22 de septiembre de 2022, ha puesto en común la necesidad de garantizar el derecho al tiempo como un derecho de ciudadanía, teniendo en cuenta su relación directa con aspectos como la salud, la felicidad, el trabajo y los cuidados. Al poner al centro del debate y de la acción política la existente pobreza del tiempo, se ha discutido sobre cómo estas condiciones se ven particularmente acentuadas por razones de clase, edad y género.

 

La colaboración entre las administraciones públicas es clave para diseñar políticas del tiempo acordes a los retos actuales de la sociedad, especialmente en el contexto latinoamericano. La intervención debe ser transversal, a través de espacios de encuentro e intercambio que fomenten el trabajo en red para aprender de otras ciudades, pueblos y continentes.

 

Destacan las siguientes conclusiones:

 
  • La organización del tiempo afecta a toda la ciudadanía y genera una mejor calidad de vida. La gran mayoría de la población desea más tiempo libre y encontrar un equilibrio horario que les permita vivir mejor y tener más autonomía para disfrutar del tiempo libre. En América Latina, las mujeres dedican en promedio tres veces más tiempo que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Es necesario encontrar una organización del tiempo más igualitaria, que democratice el tiempo libre, especialmente para mujeres y personas con menos recursos. Solo así se reducirá la pobreza de tiempo y se aumentará el bienestar individual y global.

 
  • El tiempo será la batalla de las próximas generaciones. Hemos visto en Estados Unidos la “Gran Dimisión”, el goteo masivo de trabajadores estadounidenses que han dejado sus trabajos voluntariamente desde que se inició la recuperación pospandémica. En otros sitios del mundo, muchas personas trabajadoras, especialmente la generación más joven y formada, dice “basta” a esta organización horaria actual. Además, en Latinoamérica se empieza a generalizar la preocupación respecto a las largas jornadas laborales.

 
  • No se trata de no trabajar, sino de buscar un equilibrio entre vida y trabajo, como ya reconoce la Guía de la Ordenación del Tiempo de Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (2019) para tener un “trabajo decente”. Un tiempo de trabajo más equilibrado permitirá aumentar la eficiencia individual y empresarial y al mismo tiempo, la satisfacción de la persona trabajadora. Una sociedad que garantiza el derecho al tiempo funciona mejor y posibilita que se desarrolle más talento e innovación.

 
  • Mejora la salud física y mental. La cultura y organización del tiempo actual no permite un descanso apropiado, lo que afecta directamente a la salud física y mental. Vivir sin tener en cuenta los ritmos circadianos humanos altera el estado de ánimo, produce más obesidad, más riesgo de cáncer y enfermedades cardiovasculares. Para tener una mejor salud es necesaria una organización horaria que responda a estos criterios, especialmente al definir horarios escolares y laborales. Argentina es un país donde este debate respecto a zonas horarias adecuadas a los ritmos de la población empieza a estar en el orden del día, como demuestra la provincia de Mendoza.

 
  • Da respuesta a la crisis climática y democrática. Una nueva organización de tiempo va directamente relacionada con la apuesta por las políticas de ahorro energético, de proximidad, sostenibilidad y digitalización, que permitirán ahorrar desplazamientos innecesarios y emisiones de CO2 y fortalecer la comunidad. Para una mayor participación ciudadana y un aumento de la calidad de la democracia, es necesario poner en valor y democratizar el acceso al tiempo libre. Si la sociedad no dispone de tiempo libre, es imposible que participen en la vida comunitaria y democrática de manera continuada.

 
  • Constituye la base de nuevas políticas públicas. Desde el establecimiento del huso horario adecuado, así como de los horarios laborales y escolares, es necesario reflexionar sobre la regulación de la sociedad de 24 horas a través de políticas públicas multinivel que promuevan el bienestar de la población a través de acciones basadas en la evidencia y avancen hacía el derecho al tiempo.

 

Por todo esto, los organizadores ya han comunicado que está será la I Semana Iberoamericana de los Horarios y el Tiempo de muchas más.

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